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martes, 22 de enero de 2013

¡Olfatéame ese gen!



Raquel se levanta cada dos horas por la noche para comprobar que la puerta de la casa está cerrada, Antonio se queda dormido súbitamente en cualquier lugar a cualquier hora, Laura es incapaz de entrar en un ascensor aunque tenga que subir siete pisos por las escaleras… ¿Qué tienen en común con las razas de perros Golden Retriever, Doberman Pinscher y Border Collie?Pues algunos investigadores se lo han preguntado y están llegando a la conclusión de que las razas caninas presentan trastornos del comportamiento semejantes a los trastornos neuropsquiátricos humanos. ¿Curioso no?  ¡El perro es el único modelo natural de trastornos psiquiátricos!Los problemas de conducta en los perros son frecuentes. Según Nicholas Dodman, el 40% de los 77,5 millones de perros que viven en U.S.A. manifiestan algún trastorno de comportamiento. Además el 75% de los genes que están presentes en los humanos, también están en los perros. ¡Ya tenemos millones de canes dónde estudiar! ¿Pero será como buscar una aguja en un pajar? No es una tarea fácil, sin embargo en los perros contamos con una serie de ventajas, pues las razas caninas son  muy homogéneas, con lo que si en humanos para realizar un estudio se necesitan 10.000 individuos y controlar cientos de miles de factores, en el caso de hacerlo con perros sólo serían necesarios 200 y 150.000 factores a estudiar. Resulta más sencillo, ¿verdad? ¡Ésto es fabuloso! Y por consiguiente, los defensores de los estudios caninos sugieren que los genes de los perros pueden llevarnos al conocimiento de las rutas implicadas y a encontrar alguna esperanza para los que sufren esos trastornos.
¿Es realidad o es sólo ciencia ficción?
Hay al menos una investigación que da fe que los estudios en perros pueden llevarnos a encontrar respuestas sobre la neurobiología humana. Un científico llamado Emmanuel Mignot, investigador del sueño la facultad de medicina de la Universidad de Stanford tuvo una feliz y laboriosa idea. Crió durante diez años Doberman Pinscher que tenían una particularidad, se quedaban repentinamente dormidos, sufrían de narcolepsia, al igual que algunos humanos. Después de ese tiempo halló que tenían una mutación, una alteración en un gen que estaba relacionada con una hormona llamada “hipocretina” que tiene que ver con el que podamos estar despiertos tanto nosotros, como los perros. Mignot no descubrió la misma alteración en los humanos, pero ¡Eureka! ¡La “hipocretina” en las personas con narcolepsia había desaparecido! Se había abierto una nueva vía para la fabricación y desarrollo de nuevos fármacos para el tratamiento del insomnio. Se acabaron las noches en vela delante del Facebook…
¿Hay más estudios en marcha?
Sí, de hecho hay uno que es europeo y es muy interesante. Se llama LUPA y está coordinado por la veterinaria de la Universidad de Lieja Anne-Sophie Lequarré , la cual señala que “los primeros resultados muestran que una vez que se encuentra una mutación (relacionada con una enfermedad) en perros, en el 90% de los casos se encuentra implicado el mismo gen en humanos. Los investigadores, estudiando las razas Cocker Inglés y Springer Spaniel, propensas a ataques repentinos, esperan identificar mutaciones relacionadas con el trastorno bipolar, la esquizofrenia y otros trastornos que impliquen agresión en los humanos. ¡Fascinante!
¿Hay alguna dificultad en estos estudios?
Hay un problema y es el diagnóstico de los trastornos psicológicos que queremos estudiar. A modo de ejemplo podemos citar la esquizofrenia, que podría ser un conjunto de trastornos encuadrados bajo la misma etiqueta, pudiendo tener cada caso unos desencadenantes ambientales y genéticos diferentes. Por eso es fundamental tener perros para los estudios que padezcan exactamente la misma enfermedad.Como conclusión y cierre me gustaría citar las palabras de Elaine Ostrander del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Bethesda:“Durante 10.000 años el perro ha sido el mejor amigo del hombre. Ahora está sirviendo de nuevo al hombre al ayudarnos a identificar genes”.A Raquel, Antonio, Laura y a millones de personas se les abre un futuro mejor gracias a los perros…  
http://www.nature.com/news/2010/100825/full/4661036a.html                                                           

jueves, 17 de enero de 2013

Verus amicus est tanquam alter ídem.


Grogh cubrió el cuerpo con el último montón de tierra mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Habían pasado muchas lunas desde que lo había encontrado perdido y medio muerto de hambre a las afueras de la cueva donde vivía su clan. Recordó aquel día lejano; seguramente su madre estaba muerta o se habría quedado perdido en el bosque. Lo recogió cuidadosamente y notó cómo su corazón latía fuerte y veloz, su piel era caliente y sus ojos del color de la miel le hicieron sentir algo que no supo bien qué era, pero que le resultaba muy familiar, ya que era algo semejante a lo que sentía cuando miraba al pequeño Lakhe, su primogénito. Seguro que Mitha, su compañera, lo podría alimentar y cuidar hasta que creciera y se hiciera un adulto fuerte y sano. Ya en su mente creyó que tendría una utilidad, puesto que los de su especie rondaban la cueva alimentándose de los desechos de los hombres y por un par de veces los habían alertado de los ataques de clanes rivales. Sería su guardián y quizá le podría enseñar a cazar, pues había visto que eran buenos haciéndolo en grupo como los de su clan.


Muchas lunas habían pasado desde aquel día y Lur creció fuerte y sano y formó parte del clan, no fue sólo un perro, fue uno más  con todos los privilegios, querido y apreciado por todos y  guardó la cueva de los enemigos y persiguió a las presas con la valentía de un cazador  y cuidó de los suyos con lealtad, hasta el fin, hasta que su cuerpo dejó de respirar y su ánima lo abandonó...
 Por eso Grogh no podía dejar de llorar, porque se había ido una parte de sí mismo, un compañero, un amigo…