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jueves, 17 de enero de 2013

Verus amicus est tanquam alter ídem.


Grogh cubrió el cuerpo con el último montón de tierra mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Habían pasado muchas lunas desde que lo había encontrado perdido y medio muerto de hambre a las afueras de la cueva donde vivía su clan. Recordó aquel día lejano; seguramente su madre estaba muerta o se habría quedado perdido en el bosque. Lo recogió cuidadosamente y notó cómo su corazón latía fuerte y veloz, su piel era caliente y sus ojos del color de la miel le hicieron sentir algo que no supo bien qué era, pero que le resultaba muy familiar, ya que era algo semejante a lo que sentía cuando miraba al pequeño Lakhe, su primogénito. Seguro que Mitha, su compañera, lo podría alimentar y cuidar hasta que creciera y se hiciera un adulto fuerte y sano. Ya en su mente creyó que tendría una utilidad, puesto que los de su especie rondaban la cueva alimentándose de los desechos de los hombres y por un par de veces los habían alertado de los ataques de clanes rivales. Sería su guardián y quizá le podría enseñar a cazar, pues había visto que eran buenos haciéndolo en grupo como los de su clan.


Muchas lunas habían pasado desde aquel día y Lur creció fuerte y sano y formó parte del clan, no fue sólo un perro, fue uno más  con todos los privilegios, querido y apreciado por todos y  guardó la cueva de los enemigos y persiguió a las presas con la valentía de un cazador  y cuidó de los suyos con lealtad, hasta el fin, hasta que su cuerpo dejó de respirar y su ánima lo abandonó...
 Por eso Grogh no podía dejar de llorar, porque se había ido una parte de sí mismo, un compañero, un amigo…









 


lunes, 14 de enero de 2013

Biofilia: una explicación elegante

Hace algún tiempo en 1984 E. O. Wilson siendo biólogo en Harvard propuso una hipótesis fascinante a la que llamó “Biofilia”. Y nos contó que era un interés innato de los seres humanos por la naturaleza, ¿y por qué tenemos ese interés?, pues porque es adaptativo.
Imagínate nuestros antecesores en un medio natural, lleno de depredadores y elementos de la naturaleza que podrían acabar con su vida. ¿Eres capaz de verte ahí? Fíjate ahora en los sonidos de los pájaros cantando, los caballos salvajes pastando a lo lejos y el sol brillando en el cielo. Sabes que todo va bien y nada te amenaza. De pronto los pájaros cesan su canto y los caballos huyen despavoridos. Todos tus sentidos entran en alerta y te preparas porque sabes que algo malo está por llegar…

Pues fue está evaluación de la naturaleza, la de observar a los animales en una posición de descanso o en un estado exento de excitación la que sugiere la hipótesis de la biofilia como un indicador de seguridad y bienestar para los humanos.

¿Te explicas ahora porqué te sientes bien con tu gato sobre las rodillas o porqué estás con una sensación de seguridad y paz cuando ves a tu perro dormir a los pies de tu cama?